BIOGRAFÍA
Alex es quien lleva el bajo en Carpophonica, pero sus comienzos no vienen por ahí… de hecho esto es bastante reciente.
Todo empieza siendo apenas un adolescente, cuando vio en su hogar la guitarra de un amigo de su hermano, una hermosa strat blanca. Y un poco más adelante, a sus 14 añitos en un campamento en Ribadeo, secuestró la guitarra de un monitor, y simplemente empezó a tocar. Con la ayuda de su hermano se compró su primera guitarra económica y un pequeño ampli, y desde entonces no ha parado. Dice que su Flying V le acompañará a la tumba.
Desde siempre inquieto, en su casa siempre se ha escuchado música. Su abuelo era músico, y conserva con cariño todos sus instrumentos. Aunque empezó escuchando un poco de todo, muy pronto se dio cuenta de que nada como el thrash metal le ponía los pelos de punta. Ese sonido potente y rápido que salía de las manos de sus ahora ídolos, Dave Mustaine, Hetfield, Kerry King… era lo que más le gustaba, y lo que más tocaba con su guitarra. Pronto descubrió el “grunge” y empezó a interpretar los temas de grupos como Nirvana, Smashing Pumpkins, Alice in Chains, Stone Temple Pilots… y el rock, de la mano de The Cult, Héroes del Silencio, Jesús and Mary Chain… pero por encima de todo estaba el Metal de Megadeth, Metallica y Sepultura.
Entonces… ¿cómo alguien, forjado entre este despiadado tornado de guitarras ensordecedoras, entra a formar parte de un grupo a caballo entre el rock bluesero y el pop?
Es muy sencillo. Como siempre dice: “La música es infinita, y siempre puede haber algo más que también te guste”. Por ejemplo, Depeche Mode, está en lo alto de su pedestal musical, Javier Vargas, Satriani… incluso cosas “tan raras” como la música japonesa, medieval, y la clásica… le encanta el ruso Rachmaninov…
Alex es un poco lobo. Casi nunca ha tenido grupos, siempre ha sido autodidacta, y con un poco de buen oído, y un mucho de perseverancia y cabezonería, ha ido aprendiendo, como el dice, “cosillas…”. Siempre que podía, se juntaba con amigos del instituto, que también tocaban y eran un estímulo para él, Sergio Cohomonte, de Doggo… o Mario Raya, hermano del famoso Carlos Raya, quien fue compañero suyo, en clase y en jams…
Aprovechaba ser técnico de sonido para grabar algunas de sus propias ideas, para quizás un futuro grupo que se llamaría Sex-Germs.
Pero finalmente, a finales de 2008, contactó con un grupo llamado Desiderathum, en el cual se precisaba un bajista. Con ese nervio que le impide estarse quieto, dijo “venga”; agarró un bajo y empezaron a tocar y a componer, mejorando poco a poco. Con ellos estuvo varios meses, y en abril de 2009, coincidieron con Carpophonica en la sala La Siesta, de Madrid. Desde entonces, y ante la auténtica fiesta que presenció al verlos en directo, quiso algo asi, y casualmente, el puesto de bajista quedaría vacante poco después. Alex no se lo pensó, y tan pronto como le confirmaron esto y le ofrecieron ser parte de Carpophonica, se unió a ellos. Y le encanta estar rodeado de la camaradería, el buen rollo, y la eficiencia y el buen hacer de sus compañeros, y toda la gente que rodea al grupo…
En guitarras, le pierden las Gibson, en especial las Les Paul y la Firebird, y su Flying del 84, asi como todo lo huela a vintage. También las Fender, en especial la Jaguar. En realidad, todas, nuevas, viejas, rotas, actuales, antiguas…todo lo que tenga seis cuerdas.
Actualmente toca en Carpophonica, con un bajo Fender JazzBass amplificado con un Ampeg, y le encanta aquel que tocaba su bajista favorito, Cliff Burton… un precioso Rickenbacker.







Es un chico que vale mucho, trabaja con horarioa turnos, y cuantas veces sin dormir porque trabajó de noche, ha ido a ensayar, y volvió antes de vacaciones para ensayar un concierto, y así continuamente.
Nunca presume de lo que hace o sabe, y cuando indagas es una caja de sorpresas.
…qué decir… si me conoces mejor que nade. Gracias por TODO siempre.